P A L A B R A S P A R A E L S U B C O N C I E N T E
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La nuestra es la generacin ms afortunada de todas las que ha habido y habr. Vivimos el breve intervalo histrico entre la violencia ecolgica y la catstrofe ecolgica.
No tengo que recordaros cules son las dos fuerzas que convergen en nuestras vidas. Nos enfrentamos a una escasez inminente de una fuente de energa difcil de reemplazar: los combustibles fsiles lquidos. Y nos enfrentamos con las consecuencias medioambientales del consumo de combustibles fsiles que ha hecho posible que lleguemos a donde estamos.
La estructura, la complejidad, la diversidad de nuestras vidas, todo lo que conocemos, todo lo que dimos por sentado, todo lo que pareca slido e innegociable, de pronto parece contingente. Todo esto es como una enorme pila tambaleante que se balancea sobre una pelota a punto de comenzar a rodar montaa abajo.
Escucho a la gente hablar de la reduccin que les gustara ver en las emisiones de carbono. A m no me interesa lo que a la gente le gustara ver. Me interesa lo que dice la ciencia. Y la ciencia habla claro. No necesitamos un 20% de reduccin para 2020, ni un 60% para 2050, sino un 90% para 2030. Slo de esa forma conseguiramos mantener la concentracin de carbono en la atmsfera por debajo de 430 unidades por milln, lo que significa que slo as evitaramos algunas de las temidas consecuencias. Si dejamos que supere ese ndice no hay nada que hacer. La biosfera es la fuente primaria de carbono. Se nos escapa de las manos.
La idea de que podemos conseguirlo reemplazando los combustibles fsiles por energas renovables es una fantasa. Es verdad que tenemos fuentes de energa sin explotar en el viento, las olas, las mareas y la luz del sol, pero ni estn lo suficientemente concentradas ni son lo suficientemente consistentes como para que podamos utilizarlas y seguir como antes.
Una reduccin como esa requiere una gran restriccin en nuestro uso de energa. Se dispone de algunas tecnologas, pero seguramente no nos lleven muy lejos. Si se quiere reducir las emisiones de carbono en un 10%, el uso de la energa deber restringirse en un 50%. El nico mtodo para conseguirlo es un racionamiento nacional acompaado de una disminucin y convergencia mundiales.
Nosotros nos encontramos en una posicin extraordinaria. Se trata del primer movimiento poltico de masas para pedir menos, no ms. Somos los primeros en tomar las calles pidiendo austeridad. Los primeros en pedir que nuestro lujo, nuestra comodidad, se reduzcan.
Estos son los mayores retos polticos que ningn movimiento ha afrontado. Pero estamos alcanzndolos. Los estamos alcanzando. Pero no dejis que nadie os diga que ser fcil. Si slo se tratara de poner verde a George Bush, ya lo habramos conseguido. Pero no slo tenemos que luchar contra l, ni contra nuestro propio Gobierno, ni entre nosotros; tambin tenemos que luchar contra nosotros mismos. La lucha contra el cambio climtico es la lucha contra mucho de lo que hemos llegado a ser. Es una lucha contra algunos de nuestros impulsos ms bsicos.
No podemos pedir a los dems que dejen de volar si nosotros seguimos volando. No podemos pedir al Gobierno que nos fuerce a cambiar si no estamos preparados para el cambio . La batalla ms importante de nuestras vidas se librar no slo ah afuera, sino tambin en nuestro interior.
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